Las 3 etapas de la cobranza

Por medio de la cobranza, las empresas pueden hacer efectiva la recepción de los valores correspondientes a las deudas que sus clientes han contraído con ellas. De su eficiencia dependen el flujo de caja positivo y la liquidez necesaria para apalancar el crecimiento y cubrir los gastos administrativos y operativos del negocio.

En el proceso se pueden distinguir tres etapas que vale la pena conocer:

 

  1. Cobranza preventiva

Hace referencia a la gestión de cobro que se aplica a la cartera de clientes que, producto de un análisis, son calificados con un “alto riesgo de entrar en mora”. Por ejemplo, aquellos con dificultades económicas o flujo de caja débil.

Su objetivo principal generar hábitos de pago en los clientes, minimizando así las moras y las carteras incobrables.

 

  1. Cobranza administrativa

Esta fase del procedimiento de cobro engloba toda la gestión de control, seguimiento y cobranza que hay entre la emisión de la factura, el recaudo de su valor y el resumen de la deuda. Se compone de: gestión y seguimiento de los pagos desde antes de su fecha de vencimiento, recaudo e identificación del pago, recuperación, actualización y monitoreo de la cartera vencida, contactos de negociación para recuperar créditos vencidos y generación de informes de resultados.

 

  1. Cobranza judicial

Es la última opción que tienen las empresas para el recobro de sus facturas.

Básicamente, consiste en una demanda interpuesta por el acreedor en contra del deudor. En esta instancia es el tribunal quien analiza la situación y busca fórmulas de pago. En caso de que el deudor no cuente con los recursos para cubrir la obligación, el tribunal puede ordenar el embargo y remate de bienes cuyo valor sea proporcional a la deuda.

Una óptima gestión de cobro debería reducir al mínimo los casos llevados hasta la etapa judicial, optimizar la tasa de recaudo y permite cuidar las relaciones comerciales con los clientes.